domingo, 14 de abril de 2013
No te elegí, pero no te cambiará por nada.
Eres el mejor de los mejores. Eres sencillo pero fuerte. Irreemplazable. Eres mi primera risa. Mi primer llanto. El primer biberón que tomé. Mi primer paso. Mi primera palabra. Mi primer día de guardería. Mi primer zambullido en la piscina sin flotador.
Eres mi primer cumpleaños y los 17 posteriores. Eres el primer consejo que me diste. Eres la primera canción que escuché.
Eres el primer micrófono que tuve en mis manos. El primer libro que leí. La primera película que vi. Eres mi primer miedo y mi primera superación. Eres mi primer error y mi primer acierto. Mi primera meta y mi primer triunfo. Eres cada día que hemos vivido y los que nos quedan. Eres, y mientras sea junto a mi, ya me vale.
Es capaz de hacerte bailar como loco o de hacer que llores hasta que te duelan los ojos.
Cuando estés triste, te sientas mal o necesites desahogarte, canta, baila, hasta que los problemas se silencien, hasta que todo tu alrededor desaparezca y sólo quedes tú. Tú, el latido de tu corazón y por supuesto, la Música. Ella nunca te abandona. Siempre está ahí. La Música es la respuesta, da igual cuál sea la pregunta. Puede que no te hable, pero transmite como nadie, expresa, te hace sentir como nada más lo hace, te hace ser tú mismo, te hace querer, amar, hace que queramos más, que no nos rindamos, que sigamos ahí al pie del cañón, luchando por nuestros sueños,. Y esa, amigos, esa es una de las mejores sensaciones que podemos experimentar en la vida.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)