viernes, 6 de enero de 2017

Des(aprender)

Siento que no sé nada
excepto cómo caminar por
arenas movedizas.
Siento que he aprendido pero
también he dejado de hacerlo.
He aprendido a clavarme puñales en forma de palabras.
He aprendido a adentrarme en el tsunami
intentando escapar de él.
A sentirme sola estando rodeada de gente.
A ver 100 contras en 1 pro.
He aprendido a ser mi peor enemiga.
He aprendido que tienes que saber dónde clavar
los clavos
si quieres que tu hogar no se desmorone.
He aprendido tanto
que mi corazón se ha vaciado.

Es lo que pasa
cuando todo lo que aprendes
es lo que desechaste de tu vida.
Cuando el agua te ahoga,
y los cimientos de tu vida se desvanecen
ante tus ojos.
Es lo que sientes
cuando el volcán que llevaba cien años inactivo
se pone en marcha de nuevo
y tú estás en el borde
de ese gran cráter
esperando.
Pero
qué haces cuando sabes
que tú misma eres esa lava que está a punto
de
matarte.
Qué hacer cuando sientes
que eres
un cactus en medio de un campo de amapolas.

Y aún así
intento seguir aunque tenga
más cicatrices que charcos saltados
y más heridas
que deseos pedidos a estrellas fugaces.