sábado, 18 de mayo de 2013
Un encuentro parisino.
Allí estaba ella, subida en lo más alto de la Torre Eiffel, mirando aquel paisaje tan maravilloso, con la puesta de sol a su espalda. Estaba rodeada de gente, pero se sentía sola. Veía todas aquellas personas, sonriendo, felices, acompañadas de alguien con quien disfrutar de ese maravilloso momento. En cambio ella estaba sola. De repente, se advirtió de un joven que la miraba. Ella lo observó de reojo. Aparentemente, también estaba solo. Cuando fue a mirarlo de frente, él había desaparecido. Su cara se tornó algo triste, pero ¿por qué? No conocía a ese hombre, y jamás lo había visto. Un minuto después, notó una mano tocando su espalda. Se giró. Era ese joven. A ambos se les dibujó una sonrisa en sus rostros, en cierto modo en forma de saludo, pero también como símbolo de alegría. No sabían por qué, pero ambos sentían algo que no habían sentido nunca en sus vidas. Era como si por fin, en medio de la soledad rodeada de personas, ambos hubiesen encontrado a esa persona que la entendiera, esa persona que sabía cómo se sentía con solo una mirada, esa persona con quien compartir aquel instante. Y entonces, sin más diligencia, y sin decir nada, se cogieron de la mano, mientras observaban aquel hermoso paisaje. No importa cuánto durara aquello, lo que importaba era cómo se sentían cada uno. Y ambos se sentían mejor de lo que se habían sentido en toda sus vidas.
domingo, 14 de abril de 2013
No te elegí, pero no te cambiará por nada.
Eres el mejor de los mejores. Eres sencillo pero fuerte. Irreemplazable. Eres mi primera risa. Mi primer llanto. El primer biberón que tomé. Mi primer paso. Mi primera palabra. Mi primer día de guardería. Mi primer zambullido en la piscina sin flotador.
Eres mi primer cumpleaños y los 17 posteriores. Eres el primer consejo que me diste. Eres la primera canción que escuché.
Eres el primer micrófono que tuve en mis manos. El primer libro que leí. La primera película que vi. Eres mi primer miedo y mi primera superación. Eres mi primer error y mi primer acierto. Mi primera meta y mi primer triunfo. Eres cada día que hemos vivido y los que nos quedan. Eres, y mientras sea junto a mi, ya me vale.
Es capaz de hacerte bailar como loco o de hacer que llores hasta que te duelan los ojos.
Cuando estés triste, te sientas mal o necesites desahogarte, canta, baila, hasta que los problemas se silencien, hasta que todo tu alrededor desaparezca y sólo quedes tú. Tú, el latido de tu corazón y por supuesto, la Música. Ella nunca te abandona. Siempre está ahí. La Música es la respuesta, da igual cuál sea la pregunta. Puede que no te hable, pero transmite como nadie, expresa, te hace sentir como nada más lo hace, te hace ser tú mismo, te hace querer, amar, hace que queramos más, que no nos rindamos, que sigamos ahí al pie del cañón, luchando por nuestros sueños,. Y esa, amigos, esa es una de las mejores sensaciones que podemos experimentar en la vida.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)