miércoles, 13 de mayo de 2015

Me aplastas(te).

Me has aplastado.
Como un huracán aplasta una casa,
como un tsunami aplasta una ciudad entera,
como un león aplasta a su presa,
como una bola de demolición aplasta un edificio
y todo queda reducido a ruinas,
como los niños aplastan hormigas en el parque porque creen que al ser tan pequeñas no sienten,
como David aplastó a Goliat,
como un meteorito aplasta una estrella,
como un grito aplasta una risa.
Quiero que me aplastes.
Pero igual que un beso aplasta las palabras,
como un abrazo de bienvenida aplasta un adiós,
como dos cuerpos aplastan la cama para hacer el amor,
como el cielo aplasta el suelo,
como el sueño aplasta la realidad,
como la felicidad aplasta la tristeza,
como los tacones aplastan la carretera,
como tus labios aplastan los míos en mis sueños,
como tus caderas aplastan mis sentidos.
Quiero que me aplastes.
Pero ya lo has hecho.
No de la forma que yo quiero,
sino de la forma en la que sabía que lo harías.
Me has aplastado.
¿Y sabes lo peor?
Que me dejaría aplastar tres veces más.

domingo, 10 de mayo de 2015

Soledades amantes.

La ciudad está vacía.
Llena.
De gente.
De gritos.
De color.
Vacía.
De amor.
Por ti.
Por mí.
Por todos.
Llena.
De locos cobardes que corren,
intentando escapar de sus propias vidas.
Vacía.
De cuerdos valientes que luchan con espada
en mano para enfrentarse a la verdad.
De música que solo yo parezco escuchar.
Y que sin embargo suena con la fuerza de un huracán.
Vacía.
De ti.
Llena.
De mí.
Sin quererte.
Queriéndome.
Como a nadie.
Como nunca.
Para siempre.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Bésame.

Bésame.
No esperes a que el momento perfecto llegue.
No esperes a que anochezca y las estrellas salgan para observarnos.
La única estrella que quiero que salga es la que está a mi lado ahora mismo.
-La estrella con la que me he estrellado todas las noches-.
Así que no esperes.
El momento perfecto es aquí.
Ahora.
Contigo.