jueves, 6 de agosto de 2015

Será amor, o será Roma.

Si nos tuviésemos que comparar con algo,
sería con la arquitectura,
que al fin y al cabo,
es arte.
Yo soy la estructura,
con sus cimientos,
a medio construir,
sin azulejos,
sin pintar,
sin nada.
Y tú,
tú eres ese pilar que si se quita,
se derrumba.
Tú eres la parte fundamental.
Eres lo que tiene que estar ahí para que todo siga intacto
y que nada se quiebre.
Eso eres tú.
Lo que me sostiene y me mantiene en equilibrio.
Lo que me hace querer seguir construyéndome,
para que juntos formemos casa.

Y no tengo ni idea de vivir,
y mucho menos de vivir sin ti.
Así que por favor, no te vayas.
No me dejes.
Porque qué lento pasa el tiempo cuando t(m)e ahogas.
Qué lento pasa todo alrededor cuando no estás.
Así que por favor, vuelve.
Si no sabes cómo, puedes utilizar una brújula,
pero yo sé que no necesitaría un mapa para encontrar mi tesoro.

Sé que no puedo pedirte que confíes en mí
cuando ni siquiera yo lo hago,
lo único que te pido es que no me dejes
desarmada
porque el arma más poderosa que tengo
eres tú.
También te pido que si te vas, hazlo rápido,
como un vendaval que arrasa todo a su paso.
Quizás, y solo quizás, deje de querer que
me beses los párpados.
Y sé que puede ser cosa del tiempo,
o del espacio,
pero si tú estás conmigo todo es poco
y todo es suficiente,
todo es aire
y todo es hundimiento.

Sé que puedo ser difícil,
pero quiero ser un tópico atípico.
Y es que a mí me gusta ser cosas
contrapuestas
porque siempre me ha gustado ir a contracorriente.
Quiero ser invierno y verano al mismo tiempo,
promesas y estrellas fugaces,
aire y fuego,
yo contigo
y tú sin mí.

Así que amor,
sal a la calle,
grita(me),
siente(me),
vive(me),
y esta vez deja el reproche en la puerta
que él no está invitado.
Llena de sinestesia todo este ambiente
que nos rodea.
Llénate de valentía
y hazme saber que soy lo mejor
que ha pasado por tu vida.
Lléname de flores el pelo,
y de estrellas la mente.

Me gusta cuando dices mi nombre
porque en tu boca suena diez veces más bonito.
Porque cuando me llamas
siento que algo mágico va a pasar.
Y lo único mágico que pasa
es que estoy contigo,
y eso es mil veces mejor que cualquier
truco de magia.

Y París puede ser muy bonito,
pero ni todas las luces de la Torre Eiffel
iluminan el mundo como lo hace tu sonrisa.
Quizás somos incompatiblemente compatibles,
no lo sé,
pero estoy segura de que juntos
somos un bonito desastre.

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