miércoles, 1 de abril de 2015

CM.

Sus brazos son la calma que llega  después de la tempestad.
Su sonrisa es la curva más bonita que jamás será dibujada.
Su boca es la más acogedora cueva en la que mi padre se refugiará jamás.
Su regazo es el lugar más seguro del mundo.
Ya puede estallar la III Guerra Mundial, que si ella está aquí, no hay nada que temer.
Su abrazos vuelven niño otra vez a ese hombre, y se siente tan bien imaginarse así,
que cuando el abrazo se deshace, la lluvia aparece en sus ojos.

Cuando pienso en héroes, siempre pienso en ella.
Ella es la mujer más valiente que he conocido jamás.
Es esa mujer que quiere siempre el bienestar de los demás por encima del suyo propio.
Esa mujer a la que no le hace falta sobrevolar los cielos para salvar vidas,
porque con sobrevolar a personas puede salvar corazones.

Ella es todo lo que le falta al mundo para ser un lugar mejor.

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