Te quise
y te lloré.
Pero aunque te quiero,
ya no dueles.
Porque te quise como si fuese a perderte,
como si después de este verano,
todo lo que viniese fuese invierno.
Y por una época fue así.
Solo había viento, lluvia y huracanes
que casi me arrancan el corazón de cuajo.
Que casi me dejan con insomnio crónico,
con dolor angustioso
y que me dejaron sin ti en mi cama.
Te quise como si el mundo fuese a acabarse,
como si todas las estrellas
se apagasen,
como si todo fuese oscuro,
como si fuese inmune a todo
menos a ti.
Ahora te quiero.
Como si el mundo hubiese vuelto a construirse,
como si los huracanes hubiesen puesto
mis pensamientos en orden,
como si las estrellas volvieran a brillar,
como si fuese un verano interminable.
Como si ahora fuese vulnerable a todo
menos a ti.
martes, 30 de junio de 2015
Etéreo.
Siempre he querido escalar por tu cuerpo
como un fugitivo que huye de la justicia
y va saltando tapias para que no le pillen,
pero de lo que yo quería escapar era de la soledad.
Esa soledad de la que me evadía imaginando
tus besos en mi cuello,
tus manos en mi cintura
y tus letras en mis melodías.
Pero cuando volvía a la realidad seguía ahí,
sola.
Sin ti.
Y de mí...
Bueno, de mí poco quedaba ya.
Pero poco a poco
ese amor,
esa obsesión,
ese -llámalo éxtasis-
se iba disipando.
Y cuando decías que me querías
y yo te rebatía diciendo que te quería más,
entendí que quizás simplemente te quería diferente.
como un fugitivo que huye de la justicia
y va saltando tapias para que no le pillen,
pero de lo que yo quería escapar era de la soledad.
Esa soledad de la que me evadía imaginando
tus besos en mi cuello,
tus manos en mi cintura
y tus letras en mis melodías.
Pero cuando volvía a la realidad seguía ahí,
sola.
Sin ti.
Y de mí...
Bueno, de mí poco quedaba ya.
Pero poco a poco
ese amor,
esa obsesión,
ese -llámalo éxtasis-
se iba disipando.
Y cuando decías que me querías
y yo te rebatía diciendo que te quería más,
entendí que quizás simplemente te quería diferente.
jueves, 4 de junio de 2015
Las nubes de Venus.
Hace tiempo que tu sonrisa se esconde tras las nubes,
que la lluvia no cae del cielo,
sino de tus ojos.
Hace tiempo que intentas brillar
aunque estés apagada;
y aun así,
brillas como ninguna.
Hace tiempo que dejaste de sentirte alguien
para sentirte algo.
Hace tiempo que el espejo dejó de ser tu amigo
para convertirse en tu más odiado enemigo.
Que te resquebrajas cada vez que te miras en él.
Que de todos los sentimientos y personas que hay,
elegiste al odio.
Y a ti.
Optaste por darte la puñalada por la espalda.
Cuando yo lo único que te haría
sería colmarte de besos por ella.
Que si no fuera por tu mirada
estos ojos no sabrían mirar hacia adelante.
Que si no fueran por tus manos,
no sabría lo que es tener la piel de gallina por un roce.
Cariño, por más vueltas que dé,
por más letras y flores que te dedique,
no te diste cuenta de que yo era la regla
y tú -para siempre- la excepción.
Prometo.
Quiero saltar la valla con la que cercas tu mente,
quiero que me cuentes los trenes que has dejado pasar,
las estrellas fugaces que dejaste escapar,
las primaveras que pasaste pensando en el invierno.
Quiero que me digas cuántas veces te dejaste vencer
por el miedo,
cuántas veces dejaste que la misma piedra te obstaculizara
el paso,
cuántas alas te cortaste al no hacer lo que tú querías.
Te prometo,
vida mía,
que yo no dejaré que te rindas,
no dejaré que dejes pasar trenes,
ni estrellas fugaces,
ni estaciones.
Tampoco años.
Ni permitiré que te dejes vencer por el miedo,
porque el peor de los miedos,
es tener miedo al propio miedo.
Quitaré cada piedra de tu camino,
y cubriré todo de flores a tu paso.
Te reconstruiré cada ala rota que tengas.
Quiero que vivas,
que arriesgues
y ganes.
Porque al vivir,
ya has arriesgado.
Y al arriesgar,
ya has ganado.
lunes, 1 de junio de 2015
Quimera.
El mundo está lleno de gente.
De almas poetas,
de marionetas que traducen en verdad
lo que otros dicen en forma de mentira,
unos que creen en cuentos de hadas
y otros que son escépticos.
Que quieren,
que odian,
que huyen,
que se quedan,
que ríen,
que lloran.
Otros que lo hacen todo a la vez,
porque mientras estás,
tu mente huye al paraíso de los poemas.
Porque mientras lloras de alegría,
ríes de pena.
Porque mientras quieres ser,
odias lo que eres.
Razones llenas de pasiones
y pasiones llenas de razones.
Yo contigo prefiero
pasión con razón,
mientras tú eres más de razón sin pasión.
Pero haría que cada noche fueses mi trampa pasional
y a la mañana siguiente yo fuera tu tregua razonable.
Quiero que traigas orden a mi caos
y aportar caos a tu orden.
Contigo no sé qué quiero.
Lo único que sé
es que
lo quiero
todo
si es
contigo.
En mí sin ti.
Desde que te fuiste
el sol sale a medias,
el cielo no está totalmente estrellado
y yo me estrello cada día,
pero la estrella más brillante está ahí,
mirándome,
cuidando de mí.
Desde que no estás,
las risas no suenan igual,
los pasos parecen débiles,
y las horas avanzan en sentido contrario.
Desde que te alejaron de mí,
las lágrimas salen sin darme cuenta,
como cuando está el día soleado
y de repente se nubla y cae la tormenta del siglo.
Como si un tsunami removiera mi interior.
No sé dónde estás,
pero a veces te siento,
y quiero pensar que me estás cuidando,
que me observas mientras duermo
y me apartas el mechón de la cara cuando estoy triste
y me pides que sonría,
que todo pasa.
Estés donde estés
y vaya a donde vaya,
siempre te llevaré conmigo.
Porque estás grabada en mi piel
y tatuada en mi mente.
Porque cuando veo la estrella más brillante
sé que estás ahí,
que eres tú.
Y entonces ya no me siento
sola.
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