Desde que te fuiste
el sol sale a medias,
el cielo no está totalmente estrellado
y yo me estrello cada día,
pero la estrella más brillante está ahí,
mirándome,
cuidando de mí.
Desde que no estás,
las risas no suenan igual,
los pasos parecen débiles,
y las horas avanzan en sentido contrario.
Desde que te alejaron de mí,
las lágrimas salen sin darme cuenta,
como cuando está el día soleado
y de repente se nubla y cae la tormenta del siglo.
Como si un tsunami removiera mi interior.
No sé dónde estás,
pero a veces te siento,
y quiero pensar que me estás cuidando,
que me observas mientras duermo
y me apartas el mechón de la cara cuando estoy triste
y me pides que sonría,
que todo pasa.
Estés donde estés
y vaya a donde vaya,
siempre te llevaré conmigo.
Porque estás grabada en mi piel
y tatuada en mi mente.
Porque cuando veo la estrella más brillante
sé que estás ahí,
que eres tú.
Y entonces ya no me siento
sola.
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