viernes, 6 de enero de 2017

Des(aprender)

Siento que no sé nada
excepto cómo caminar por
arenas movedizas.
Siento que he aprendido pero
también he dejado de hacerlo.
He aprendido a clavarme puñales en forma de palabras.
He aprendido a adentrarme en el tsunami
intentando escapar de él.
A sentirme sola estando rodeada de gente.
A ver 100 contras en 1 pro.
He aprendido a ser mi peor enemiga.
He aprendido que tienes que saber dónde clavar
los clavos
si quieres que tu hogar no se desmorone.
He aprendido tanto
que mi corazón se ha vaciado.

Es lo que pasa
cuando todo lo que aprendes
es lo que desechaste de tu vida.
Cuando el agua te ahoga,
y los cimientos de tu vida se desvanecen
ante tus ojos.
Es lo que sientes
cuando el volcán que llevaba cien años inactivo
se pone en marcha de nuevo
y tú estás en el borde
de ese gran cráter
esperando.
Pero
qué haces cuando sabes
que tú misma eres esa lava que está a punto
de
matarte.
Qué hacer cuando sientes
que eres
un cactus en medio de un campo de amapolas.

Y aún así
intento seguir aunque tenga
más cicatrices que charcos saltados
y más heridas
que deseos pedidos a estrellas fugaces.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Estabas sin saber que eras tú.

Que yo en esto del amor
soy una verdadera kamikaze.
Que si tú me quieres
yo no me querré ni a mí misma,
y que si no me quieres,
yo te querré por dos.

Que te quiero.
Porque eres todo
lo que
yo
no
soy.
Y lo que nunca seré.
Y si te soy sincera,
yo en esto del amor soy una principiante
con bastante experiencia
en el desamor.
Yo en el amor solo me dejo llevar
hasta que me pego un hostión
contra el suelo.

Y puede que te quiera
incluso cuando tú creas que te odio.
Incluso cabe la posibilidad
de que no te quiera
cuando tú creas que muero por ti.
Lo único que sé es que a la vez,
puedo quererte
y puedo odiarte.
Puedo querer besarte
y querer arrancarte la piel a tiras.
En la cama.

Háblame.
Dime todo lo que siempre
has querido decirme.
Hazlo.
Escríbelo.
Pero en mi espalda.
Para que se quede marcado
en mi piel.
Para siempre.
Y cúbrelo con tu cuerpo
porque eres la manta más suave
y más cálida que jamás he tenido.
Eres calor en el más frío invierno.

Eres vida.
Resurrección.
Eres
poesía
escrita en cada pared de esta ciudad,
en cada espalda de enamorados,
en cada carta de amor
y cada pétalo de flores
que he desojado descubriendo
si me quieres o no.

Eres huida y cobijo,
calma y éxtasis,
amor y desamor.
Y contigo,
hasta el corazón más roto
podría volver a recomponerse
con ese palpitar que transmites
en cada abrazo.
Y tú, cariño,
me compones y descompones
con cada sonrisa.

Eres inspiración para los escritores,
musa para los pintores
y partitura para los músicos.
Y para mí,
mi amor,
eres poesía para mis poemas
y vida en mis idas.

jueves, 6 de agosto de 2015

Será amor, o será Roma.

Si nos tuviésemos que comparar con algo,
sería con la arquitectura,
que al fin y al cabo,
es arte.
Yo soy la estructura,
con sus cimientos,
a medio construir,
sin azulejos,
sin pintar,
sin nada.
Y tú,
tú eres ese pilar que si se quita,
se derrumba.
Tú eres la parte fundamental.
Eres lo que tiene que estar ahí para que todo siga intacto
y que nada se quiebre.
Eso eres tú.
Lo que me sostiene y me mantiene en equilibrio.
Lo que me hace querer seguir construyéndome,
para que juntos formemos casa.

Y no tengo ni idea de vivir,
y mucho menos de vivir sin ti.
Así que por favor, no te vayas.
No me dejes.
Porque qué lento pasa el tiempo cuando t(m)e ahogas.
Qué lento pasa todo alrededor cuando no estás.
Así que por favor, vuelve.
Si no sabes cómo, puedes utilizar una brújula,
pero yo sé que no necesitaría un mapa para encontrar mi tesoro.

Sé que no puedo pedirte que confíes en mí
cuando ni siquiera yo lo hago,
lo único que te pido es que no me dejes
desarmada
porque el arma más poderosa que tengo
eres tú.
También te pido que si te vas, hazlo rápido,
como un vendaval que arrasa todo a su paso.
Quizás, y solo quizás, deje de querer que
me beses los párpados.
Y sé que puede ser cosa del tiempo,
o del espacio,
pero si tú estás conmigo todo es poco
y todo es suficiente,
todo es aire
y todo es hundimiento.

Sé que puedo ser difícil,
pero quiero ser un tópico atípico.
Y es que a mí me gusta ser cosas
contrapuestas
porque siempre me ha gustado ir a contracorriente.
Quiero ser invierno y verano al mismo tiempo,
promesas y estrellas fugaces,
aire y fuego,
yo contigo
y tú sin mí.

Así que amor,
sal a la calle,
grita(me),
siente(me),
vive(me),
y esta vez deja el reproche en la puerta
que él no está invitado.
Llena de sinestesia todo este ambiente
que nos rodea.
Llénate de valentía
y hazme saber que soy lo mejor
que ha pasado por tu vida.
Lléname de flores el pelo,
y de estrellas la mente.

Me gusta cuando dices mi nombre
porque en tu boca suena diez veces más bonito.
Porque cuando me llamas
siento que algo mágico va a pasar.
Y lo único mágico que pasa
es que estoy contigo,
y eso es mil veces mejor que cualquier
truco de magia.

Y París puede ser muy bonito,
pero ni todas las luces de la Torre Eiffel
iluminan el mundo como lo hace tu sonrisa.
Quizás somos incompatiblemente compatibles,
no lo sé,
pero estoy segura de que juntos
somos un bonito desastre.

martes, 21 de julio de 2015

Latente.

Eres tormenta en mitad de la calma,
eres huracán,
precipicio
y hastío,
eres todo en la nada.
Eres un cactus en mitad de un campo lleno de amapolas.
Por ser,
eres sequía en medio de un río a punto de desbordarse,
niebla que no deja ver más allá de unos pocos metros,
la enfermedad del antídoto,
hielo en pleno invierno
y fuego en el verano más caluroso.
Eres destrucción en plena reconstrucción,
ansiedad en la oscuridad
y llanto en la propia felicidad.
Pero aún así,
te seguiría eligiendo mil veces,
porque siempre vas a ser tú
esa cuerda que me ahoga
a la vez que me salva.
Tú.
Siempre.

martes, 30 de junio de 2015

Limerencia.

Te quise
y te lloré.
Pero aunque te quiero,
ya no dueles.

Porque te quise como si fuese a perderte,
como si después de este verano,
todo lo que viniese fuese invierno.
Y por una época fue así.
Solo había viento, lluvia y huracanes
que casi me arrancan el corazón de cuajo.
Que casi me dejan con insomnio crónico,
con dolor angustioso
y que me dejaron sin ti en mi cama.

Te quise como si el mundo fuese a acabarse,
como si todas las estrellas
se apagasen,
como si todo fuese oscuro,
como si fuese inmune a todo
menos a ti.

Ahora te quiero.
Como si el mundo hubiese vuelto a construirse,
como si los huracanes hubiesen puesto
mis pensamientos en orden,
como si las estrellas volvieran a brillar,
como si fuese un verano interminable.

Como si ahora fuese vulnerable a todo
menos a ti.

Etéreo.

Siempre he querido escalar por tu cuerpo
como un fugitivo que huye de la justicia
y va saltando tapias para que no le pillen,
pero de lo que yo quería escapar era de la soledad.
Esa soledad de la que me evadía imaginando
tus besos en mi cuello,
tus manos en mi cintura
y tus letras en mis melodías.
Pero cuando volvía a la realidad seguía ahí,
sola.
Sin ti.
Y de mí...
Bueno, de mí poco quedaba ya.
Pero poco a poco
ese amor,
esa obsesión,
ese -llámalo éxtasis-
se iba disipando.
Y cuando decías que me querías
y yo te rebatía diciendo que te quería más,
entendí que quizás simplemente te quería diferente.

jueves, 4 de junio de 2015

Las nubes de Venus.

Hace tiempo que tu sonrisa se esconde tras las nubes,
que la lluvia no cae del cielo,
sino de tus ojos.
Hace tiempo que intentas brillar
aunque estés apagada;
y aun así,
brillas como ninguna.
Hace tiempo que dejaste de sentirte alguien
para sentirte algo.

Hace tiempo que el espejo dejó de ser tu amigo
para convertirse en tu más odiado enemigo.
Que te resquebrajas cada vez que te miras en él.

Que de todos los sentimientos y personas que hay,
elegiste al odio.
Y a ti.
Optaste por darte la puñalada por la espalda.
Cuando yo lo único que te haría
sería colmarte de besos por ella.

Que si no fuera por tu mirada
estos ojos no sabrían mirar hacia adelante.
Que si no fueran por tus manos,
no sabría lo que es tener la piel de gallina por un roce.

Cariño, por más vueltas que dé,
por más letras y flores que te dedique,
no te diste cuenta de que yo era la regla
y tú -para siempre- la excepción.

Prometo.

Quiero saltar la valla con la que cercas tu mente,
quiero que me cuentes los trenes que has dejado pasar,
las estrellas fugaces que dejaste escapar,
las primaveras que pasaste pensando en el invierno.
Quiero que me digas cuántas veces te dejaste vencer
por el miedo,
cuántas veces dejaste que la misma piedra te obstaculizara
el paso,
cuántas alas te cortaste al no hacer lo que tú querías.

Te prometo,
vida mía,
que yo no dejaré que te rindas,
no dejaré que dejes pasar trenes,
ni estrellas fugaces,
ni estaciones.
Tampoco años.
Ni permitiré que te dejes vencer por el miedo,
porque el peor de los miedos,
es tener miedo al propio miedo.
Quitaré cada piedra de tu camino,
y cubriré todo de flores a tu paso.
Te reconstruiré cada ala rota que tengas.

Quiero que vivas,
que arriesgues
y ganes.
Porque al vivir,
ya has arriesgado.
Y al arriesgar,
ya has ganado.

lunes, 1 de junio de 2015

Quimera.

El mundo está lleno de gente.
De almas poetas,
de marionetas que traducen en verdad
lo que otros dicen en forma de mentira,
unos que creen en cuentos de hadas
y otros que son escépticos.
Que quieren,
que odian,
que huyen,
que se quedan,
que ríen,
que lloran.
Otros que lo hacen todo a la vez,
porque mientras estás,
tu mente huye al paraíso de los poemas.
Porque mientras lloras de alegría,
ríes de pena.
Porque mientras quieres ser,
odias lo que eres.

Razones llenas de pasiones
y pasiones llenas de razones.
Yo contigo prefiero
pasión con razón,
mientras tú eres más de razón sin pasión.
Pero haría que cada noche fueses mi trampa pasional
y a la mañana siguiente yo fuera tu tregua razonable.
Quiero que traigas orden a mi caos
y aportar caos a tu orden.
Contigo no sé qué quiero.
Lo único que sé
es que
lo quiero
todo
si es
contigo.

En mí sin ti.

Desde que te fuiste
el sol sale a medias,
el cielo no está totalmente estrellado
y yo me estrello cada día,
pero la estrella más brillante está ahí,
mirándome,
cuidando de mí.
Desde que no estás,
las risas no suenan igual,
los pasos parecen débiles,
y las horas avanzan en sentido contrario.
Desde que te alejaron de mí,
las lágrimas salen sin darme cuenta,
como cuando está el día soleado
y de repente se nubla y cae la tormenta del siglo.
Como si un tsunami removiera mi interior.
No sé dónde estás,
pero a veces te siento,
y quiero pensar que me estás cuidando,
que me observas mientras duermo
y me apartas el mechón de la cara cuando estoy triste
y me pides que sonría,
que todo pasa.
Estés donde estés
y vaya a donde vaya,
siempre te llevaré conmigo.
Porque estás grabada en mi piel
y tatuada en mi mente.
Porque cuando veo la estrella más brillante
sé que estás ahí,
que eres tú.
Y entonces ya no me siento

sola.