soy una verdadera kamikaze.
Que si tú me quieres
yo no me querré ni a mí misma,
y que si no me quieres,
yo te querré por dos.
Que te quiero.
Porque eres todo
lo que
yo
no
soy.
Y lo que nunca seré.
Y si te soy sincera,
yo en esto del amor soy una principiante
con bastante experiencia
en el desamor.
Yo en el amor solo me dejo llevar
hasta que me pego un hostión
contra el suelo.
Y puede que te quiera
incluso cuando tú creas que te odio.
Incluso cabe la posibilidad
de que no te quiera
cuando tú creas que muero por ti.
Lo único que sé es que a la vez,
puedo quererte
y puedo odiarte.
Puedo querer besarte
y querer arrancarte la piel a tiras.
En la cama.
Háblame.
Dime todo lo que siempre
has querido decirme.
Hazlo.
Escríbelo.
Pero en mi espalda.
Para que se quede marcado
en mi piel.
Para siempre.
Y cúbrelo con tu cuerpo
porque eres la manta más suave
y más cálida que jamás he tenido.
Eres calor en el más frío invierno.
Eres vida.
Resurrección.
Eres
poesía
escrita en cada pared de esta ciudad,
en cada espalda de enamorados,
en cada carta de amor
y cada pétalo de flores
que he desojado descubriendo
si me quieres o no.
Eres huida y cobijo,
calma y éxtasis,
amor y desamor.
Y contigo,
hasta el corazón más roto
podría volver a recomponerse
con ese palpitar que transmites
en cada abrazo.
Y tú, cariño,
me compones y descompones
con cada sonrisa.
Eres inspiración para los escritores,
musa para los pintores
y partitura para los músicos.
Y para mí,
mi amor,
eres poesía para mis poemas
y vida en mis idas.
Y si te soy sincera,
yo en esto del amor soy una principiante
con bastante experiencia
en el desamor.
Yo en el amor solo me dejo llevar
hasta que me pego un hostión
contra el suelo.
Y puede que te quiera
incluso cuando tú creas que te odio.
Incluso cabe la posibilidad
de que no te quiera
cuando tú creas que muero por ti.
Lo único que sé es que a la vez,
puedo quererte
y puedo odiarte.
Puedo querer besarte
y querer arrancarte la piel a tiras.
En la cama.
Háblame.
Dime todo lo que siempre
has querido decirme.
Hazlo.
Escríbelo.
Pero en mi espalda.
Para que se quede marcado
en mi piel.
Para siempre.
Y cúbrelo con tu cuerpo
porque eres la manta más suave
y más cálida que jamás he tenido.
Eres calor en el más frío invierno.
Eres vida.
Resurrección.
Eres
poesía
escrita en cada pared de esta ciudad,
en cada espalda de enamorados,
en cada carta de amor
y cada pétalo de flores
que he desojado descubriendo
si me quieres o no.
Eres huida y cobijo,
calma y éxtasis,
amor y desamor.
Y contigo,
hasta el corazón más roto
podría volver a recomponerse
con ese palpitar que transmites
en cada abrazo.
Y tú, cariño,
me compones y descompones
con cada sonrisa.
Eres inspiración para los escritores,
musa para los pintores
y partitura para los músicos.
Y para mí,
mi amor,
eres poesía para mis poemas
y vida en mis idas.